Hace más de 100 años un farmacéutico llamado John J. McLaughlin de Toronto Canadá dio con la formula que todavía hoy perdura como el refresco por excelencia fabricado con jengibre: el GINGER ALE.

Su sabor único y una no intencionada propiedad como mixer de enmascarar el alcohol durante la ley seca hace de este refresco un ganador en toda regla. Su consumo se extendió rápidamente y en 1906 (tan solo dos años después de su invención en Canadá) se monta la primera fábrica en la gran manzana, Nueva York.

Su gama de sabores con Tónica-Soda y Cola y su expansión internacional por todo el mundo incluye a Canarias donde se fabrica ininterrumpidamente desde los años 50 del pasado siglo.